jeudi 1 juin 2017

Terra Incognita (Inez Teixeira)

31 de mayo de 2017 por Lunettes Rouges

(artículo original en francés, aquí)





Vista de la exposición; foto Alice Vasconcelos



Hay cuadros abstractos de los cuales admiramos la estructura, las formas y los colores, pero nos dejan fríos y a distancia, no nos comprometen. Y hay otros -y es el caso de las grandes composiciones sobre papel de Inez Teixeira (ya se acabó la exposición en Lisboa)- en los cuales, sin reconocer la mínima forma, nos proyectamos y entramos en la imagen, ya sea mirándola de lejos o de cerca. Sin embargo no son sino estelas de sombra, formas fluidas que se cubren, volúmenes acuosos y nebulosos, y la imaginación siempre intenta aferrarse a formas conocidas, vistas aéreas o endoscópicas, escalas imposibles de asir. Esos flujos de materia negra, esas masas y esas gotas, fuera de toda representación le ofrecen sin embargo, un soporte a la imaginación, una apertura al ensueño. Aunque conservan su pureza abstracta y se prestan para las interpretaciones no son sino un préstamo, no se revelan. 



ST, serie Terra incógnita, 2016. Acrílica sobre papel. 160 x 120 cm. Foto José Manuel Costa Alves




La exposición se llama Terra Incognita, aquellas zonas de los mapas antiguos que a veces se quedaban blancas, y otras veces se poblaban de fantasías animales, vegetales o minerales del cartógrafo. Pero me parece que hay que remontar todavía antes y que nos encontramos antes de la tierra misma, que nos encontramos en los primeros versículos del Génesis, cuando la tierra estaba vacía y vaga y que las tinieblas cubrían el abismo. Estamos entre el cosmos infinito y el agua insondable, y jamás serán descubiertas esas tierras desconocidas, ningún mapa sabrá jamás guiarnos por esas tinieblas (y no debe ser en vano que la artista cita a John Milton entre sus inspiraciones).




ST, serie No vazio da Onda, 2014. Acrílica sobre papel. 23 x 31 cm. Foto José Manuel Costa Alves



Las obras son instantáneas de una transformación permanente, rechazan cualquier definición definitiva, muestran la inmensidad de los fractales y la fluidez de los caudales, sin fronteras, solamente las que les da la artista al ponerlas en un marco, sobre un papel son artificiales. Porqué cortar por aquí más bien que por allí, porqué enmarcar así y no de otra manera : se adivina que esos dibujos no son sino las partes de un todo inmenso, ilimitado, del cual la artista nos está ofreciendo aquí solamente tal o tal pequeña parte. Aquí pensé en los Equivalentes de Stieglitz más que en cualquier otro trabajo con tinta (los de Víctor Hugo, por ejemplo), fotografías de nubes que no tienen ni arriba ni abajo, ni derecha ni izquierda, y que no son sino enmarques del cielo, como los papeles de Teixeira no son sino enmarques de un misterio más profundo aún, todavía más alejado de la realidad concreta (y que ya ha trabajado con la clasificación de las nubes). 




ST, serie No vazio da Onda, 2014. Acrílica sobre papel. 23 x 31 cm. Foto José Manuel Costa Alves



Además de la decena de composiciones grandes, hay dos pequeñas series, una en torno al cráneo y al otro. En el vacío de la ola, unos veinte dibujos pequeños, fluidos, acuosos, en los cuales las gotas parecen emerger de las profundidades del papel, como instantáneas rápidas, fotogramas a lo largo de los cuales uno se pasea reconstituyendo su encadenamiento. 

Fotos cortesía de la artista 

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