samedi 18 novembre 2017

Ali Kazma, o la resistencia al mundo moderno

16 de noviembre de 2017, por Lunettes Rouges


(artículo original en francés, aquí)



Ali Kazma, House of Letters, 2015



La diferencia entre las dos exposiciones del Jeu de Paume es asombrosa. Así como Renger-Patzsch es frío, puro, formal, ni muy humanista, ni muy empático, y al final de su vida, se preocupa sólo por árboles y piedras, así Ali Kazma se acerca a lo humano, es generoso, expresivo, casi barroco. Pero más allá de este contraste también veo una diferencia en su relación con el mundo : Renger-Patzsch glorifica la modernidad, el progreso técnico y la estética que resulta de ello, mientras que la obra de Kazma la sentí como una resistencia romántica, incluso nostálgica a lo moderno.



Ali Kazma, Calligraphy, 2013



Lo descubrí hace diez años, uno de los pocos artistas interesantes en la catastrófica Bienal de Lyon, y yo había escrito entonces que deseaba « una sala entera tapizada con sus videos » :  aquí vemos siete de sus videos de los oficios. Cada quien controla su gesto perfectamente, cada quien, a su manera, demuestra su creatividad, cada quien lucha contra el tiempo, contra la velocidad, contra la productividad, negándola o desviándola. Los gestos precisos del relojero corresponden a la suavidad del calígrafo que acaricia su papel (es una lástima que se mezclen los sonidos y sean apenas perceptibles), el taxidermista, el de los tatuajes, el neurocirujano, trabajan los cuerpos como materiales neutros, y, más que su virtuosidad técnica, admiramos su distancia desapasionada. En cuanto al ceramista, sus gestos enamorados de otra época cuando pule sus jarrones parecen surgir de una eternidad atemporal. Cada quien tiene también una herramienta como si fuera una prótesis, el prolongamiento corporal, anteojo y pinza, cálamo, pluma estilográfica, sello,... Sus gestos, poéticos, creativos, virtuosos (¿no es la misma raíz que virtud?) son sublimados (algo como Flusser).



Ali Kazma, Clerk, 2011



El asistente notarial, transforma una tarea rutinaria y banal en un ballet rítmico, a la vez ridículo y conmovedor. Nos encontramos confrontados al hombre prometeano de Gunter Anders, más que a la deshumanización del hombre frente a la máquina de Simondon, con una especie de vergüenza frente a lo que la modernidad nos obliga a hacer y de alegría frente a los desvaríos posibles.



Ali Kazma, Safe, 2015



Fuera de los títulos de sus series, Resistencias y Obstrucciones, encontramos la misma ambigüedad frente al tiempo y la modernidad en su película sobre los arqueólogos del Morvan, que transportan objetos antiguos hacia nuestro presente, en el receptáculo de semillas de Spitzberg (arriba), que también lucha contra la decadencia modernista, o en la biblioteca borgesiana de Alberto Manguel (arriba), lugar mágico y anticuado (y, frente al único video libresco, lamento la ausencia de sus poemas bibliófilos que vimos hace cuatro años).




Ali Kazma, Tea time, 2017



Kazma se deleita en los lugares perdidos cuyas funciones decayeron y que respiran un perfume de antaño, una base militar abandonada, un carcel en desuso, una mina olvidada. Y lo hace con un gran sentido estético, opone lo blanco del glaciar con lo negro de la mina, el brillo del cielo y la oscuridad del túnel, la pureza de la lineas de los edificios y la confusión compleja de los equipos eléctricos. La vida reaparece en la última sala, con el fuego demiurgo que permite la producción automática de vajillas de vidrio; fascinados por la belleza del vidrio en fusión, casi nos olvidamos que al contrario de casi todo el resto de la exposición, aquí el hombre no solamente se ha ausentado, sino abolido, negado, eliminado, y ha triunfado la modernidad.

Fotos cortesía del Jeu de Paume, excepto la primera
.

vendredi 10 novembre 2017

Albert Renger-Patzsch o la matemática fotográfica

07 de noviembre de 2017, por Lunettes Rouges



(artículo original en francés, aquí)





Albert Renger-Patzsch, Embauchoirs à l’usine Fagus, Alfeld, 1928



Lo fascinante de esta excelente exposición en el Jeu de Paume (hasta el 21 de enero), es descubrir en un fotógrafo de quien se espera que reproduzca precisamente la realidad que tiene ante él, la capacidad extraordinaria para leer las formas, sacar las estructuras, los motivos, superponer sobre lo real una cuadrícula matemática y poética, rítmica y repetitiva. Claro que la exposición no deja de lado la parte documental y humanista de Renger-Patzsch, sus relatos sobre las islas Frisias, sobre las ciudades hanseáticas, sobre el ruralismo, pero lo que más impresiona aquí es su capacidad para manejar las formas más abstractas de manera poética. 



Albert Renger-Patzsch, Cactacea, 1922-23



Sus fotos de plantas son objetivas, totalmente reales, documentales, y al mismo tiempo presentan una estructura formal que las transforma en mini esculturas en dos dimensiones, curvas de ecuaciones a la Poincaré, falsas abstracciones que hacen emerger de la realidad formas insospechadas, estructuradas y poéticas.




Albert Renger-Patzsch, Bosque de montaña (pinos) en invierno, 1926



Es también verdad en sus fotografías de olas, formas dinámicas y efímeras de movimiento suspendido, es verdad en la escansión vertical de los arboles y los juncos, es verdad en las piedras y sus pliegues geológicos.



Albert Renger-Patzsch, Béchers, Vidriería de Iéna, 1928



Y con los objetos industriales, Renger-Patzsch puede darse gusto : la repetición de las formas es desde entonces una señal manufacturera, y puede alinear cuchillos, paletas o vidrios, planchas o embudos, sin preocuparse del realismo para hacer emerger ritmos poéticos irresistibles dentro de una coreografía visual totalmente única. 


Fotos 3 & 4 cortesía del Jeu de Paume, foto 2 del autor

mercredi 8 novembre 2017

Mi visita de paisajes franceses

03 de noviembre de 2017, por Lunettes Rouges


(artículo original en francés, aquí)



Lionel Bayol-Thémines, Série « Silent Mutation (post anthropocène) – High Land, 2016. Sculpture photographique


Paisajes franceses (en la Biblioteca nacional de France hasta el 4 de febrero),es una exposición tan rica como nuestros paisajes; mil fotografías, 160 fotógrafos, un recorrido inmenso, una exposición que no es a escala humana, a la que hay que ir varias veces, y que, necesariamente vemos superficialmente. ¿ Cómo informar sobre estas riqueza y diversidad ? cuando sabemos que la noción de paisaje est tan amplia y que engloba los lugares de trabajo y a sus gentes trabajando, las casas, los interiores y sus habitantes. Lo primero que se busca es el hilo conductor, se siguen los temas de sala en sala, se intentan entender las distinciones entre, la experiencia del paisaje, el tiempo del paisaje, el estilo del paisaje, el ser en el paisaje.



Albert Giordan, Mission photographique de la DATAR, Série « Espaces commerciaux », Montage photographique, 1984 © Albert Giordan. BnF, Estampes et photographie



Encontramos fotografías que ya conocemos y descubrimos otras, intentamos apuntar para cada una tres palabras sobre su estilo, sobre lo que la diferencia de las otras : sin orden particular, la sombra de Pierre de Fenoyl, las estenopeicas de Philippe Dufour, la mirada semiótica sobre la ciudad y su señalización de Alberto Giordan, las curvas elegantes de las carreteras de montaña de Alain Ceccaroli, la 2Cv de Yves Guillot, los juegos de luz y de agua de Suzanne Lafont (abajo), el vacío de François Hers, los edificios de Stéphane Couturier, todo lo que ha permitido que cada quien se afirme. Encontramos hasta a Houellebecq i para que vean !
Y claro, el papel de la DATAR y otras labores se subrayan con elocuencia, después de la exposición de este verano en Arles.



Tom Drahos, Labor fotográfica de la DATAR, Serie « Alrededores parisinos, los espacios periféricos de la región parisinaparisi » Chevreuse (Seine-et-Oise ),1986. Tom Drahos © ADAGP, Paris 2017 ; BnF, Estampes et photographie



Y luego, i vaya !, un poco cansados, sentimos que baja la atención (ninguno de mis « colegas » lo confesará, pero había que verlos ese día...), se renuncia a parafrasear el comunicado de prensa o a alinear imágenes, y se decide que interesa ante todo la forma, puesto que somos incapaces de ser justos con el fondo, con la noción misma de paisaje y con la riqueza infinita de su puesta en imágenes. Entre las mil fotografías enmarcadas y que han puesto unas detrás de otras sobre rieles para cuadros, algunas, raras, desentonan, y son ellas las que dan un respiro. Algunos, como Tom Drahos, interpretan el paisaje en vez de mostrarlo y la atención pasa del qué al cómo del paisaje y su fotografía misma. Raros son los que así hacen obra original con la forma.




Studio Marlot & Chopard, Around Home, 2017, vidéo couleur


La proyección sobre una mesa, desde el techo, de imágenes borrosas, temblorosas, titubeantes del estudio Marlot & Chopard es la primera ruptura del recorrido : cualquiera que haya deambulado de panel en panel puede detenerse allí, hacer una pausa, escuchar música y mirar con regocijo las imágenes flotantes. 



Vista de la exposición (Bayol-Thémines, Bublex, Brunet)



Más lejos, Lionel Bayol-Thémines, en lugar de poner imágenes unas al lado de otras, las reúne en un leporello gigante (arriba), que compone una escultura visual hecha de paisajes ficticios en torno a un desastre previsible, la destrucción de la Tierra por el hombre : una naturaleza vuelta a inventar nos cuestiona sobre nuestro porvenir pero expresa también una mirada diferente sobre el paisaje, menos objetiva y neutra, más colosal y comprometida. La vista general que vemos arriba lo acerca a dos grandes paisajes ficticios : la reproducción por Alain Bublex del París del plan Voisin (V2, Circular sector A23, 2013)-, destruido y reconstruido por Le Corbusier, denunciación radical del fascismo arquitectural; y las modelizaciones de los edificios que Thibault Brunet, adepto a los paisajes virtuales, extrajo de Google Earth (Tipología de lo virtual II, 2014-2016). Después de los paisajes de las salas anteriores, relativamente tranquilizantes, las tres obras virtuales, tocan la alarma para mostrarnos lo que será o podría ser el futuro.



Valérie Jouve, Composición n.1, sin titulo, Las paredes, 2007-2009, poliptique



En fin, la pared de imágenes de Valérie Jouve es prácticamente la única que se libera realmente del formato ultra liso dominante : composición compleja, collage, materia bruta y rostro mirando al cielo. Más allá de la capacidad que tiene para mostrar el paisaje, ya sea de Marsella o Palestina, aquí quiere exhibir la capacidad que tiene para mostrarlo de manera diferente.



Suzanne Lafont, Misión fotográfica de la DATAR, Serie « Domaine des Certes, Audenge (Gironde) », 1986. © Suzanne Lafont. BnF, Estampes et photographie


Pero está claro que existen otras maneras, más juiciosas, más estudiosas, más lentas, de visitar esta exposición, y no puedo dejar de aconsejarles que las practiquen con más aplicación que yo, un visitante distraído y hastiado.



[5 de noviembre : para contestar a ciertos comentarios en MP. Esta exposición es el fruto de un trabajo de investigación impresionante. Pero me parece que querer mostrar más de 1000 fotografías en una visita (incluso dos) es un desafío, y que está por encima de las fuerzas y de la atención de los visitantes aunque estén animados. El catálogo, que solamente pude ojear, parece ser una manera mucho más fructífera y agradable para comprender la riqueza del corpus, para luego hacer visitas precisas.]


Fotos 2, 3 & 7 cortesía de la BnF; ftos 1, 5 & 6 del autor; foto 4 de los artistas.

dimanche 5 novembre 2017

Dada Africa

02 de noviembre de 2017, por Lunettes Rouges

(artículo original en francés,aquí)



John Heartfield, portada del libro Afrika in Sicht de Richard Hüelsenbeck, 1928



Cada quien sabe las influencias del arte africano sobre Picasso y el cubismo, pero las relaciones de Dada con Africa (y de una forma más amplia con los artes llamados indígenas) son, me parece, un tema menos usual. De ahí el interés de esta exposición en el Museo de La Orangerie (hasta el 19 de febrero). No solamente tenemos un panorama bastante completo de lo que fue Dada sino que sobre todo, presentan todos las pistas que apuntan hacia sus influencias. El principio de la exposición es más bien política : Dada movimiento anti guerra (lo que por otro lado, choca al patriota Apollinaire : una vitrina presenta su carta crítica a Tzara el 6 de febrero de 1918), en un momento en que los soldados africanos son carne de cañon para los ejércitos europeos. Como sabemos, la crítica de la guerra y del belicismo la hicieron más los alemanes (Grosz, Heartfield, Hausmann) que los artistas franceses. 



Mary Wigman Hexentanz 1929



Luego de este preámbulo, en la exposición sobresale la manera como insiste sobre las similitudes formales a través de juxtaposiciones de obras, las demostraciones convincentes de inspiración. Es cierto también con el vocabulario (escuchen en un viejo teléfono los poemas sonoros de Hugo Ball y de Raúl Hausmann, y la lectura de un texto maori por Tzara) y la danza (Mary Wigman y su Hexentanz).



Kachinas hopi y Emile Nolde, Figuras exóticas, 1911



Ello no se limita a Africa y vemos así la influencia de los Hopis (aquí Emile Nolde), pero el viaje de Warburg en 1895 no parece haber inspirado a esos artistas, y nos quedamos con acercamientos formales, sin que, parece, los artistas Dada se hayan interesado mucho por el sustrato cultural y todavía menos por la política colonial y la opresión ejercida sobre esas culturas.



Hannah Höch, Mit Mütze (con cachucha, 1924)



Si hay una excepción, se trata de Hannah Höch y sus collages radicales, como éste con una cachucha militar sobre una máscara baoulé, o su apropiación de una estatua camboyana.

Fotos 1, 3 & 4 del autor.

vendredi 3 novembre 2017

Malick Sidibé, entre modernidad y tradición

01 de noviembre de 2017, por Lunettes Rouges

(artículo original en francés, aquí)


Benoït Facchi, Estudio de Malick Sidibé, 2011 (no está en la exposición)



Hermosa retrospectiva de Malick Sidibé en la Fundación Cartier (hasta el 25 de febrero). Respira la alegría de vivir, el orgullo de los malienses que se independizaron, la sensualidad y también la nostalgia. Bailarines en los clubes, jóvenes a la orilla del río, o retratos en su estudio, la energía y la empatía de Sidibé son evidentes por todas partes. También hay bastantes inéditos, revelados recientes a partir de sus archivos.



Malick Sidibé, i Mirénme !, 1962, Revelado gelatino argéntico, 99,5 x 100,5 cm, Colección Fundación Cartier por el arte contemporáneo, Paris, © Malick Sidibé



Estos jóvenes que van a bailar disfrutan de los años de despreocupación de antes del puritanismo socialista (los clubes cierran a partir de 1976), antes del peso de la religión; sus trajes se inspiran de las modas en boga en Estados Unidos o Europa, sus músicas llegan del exterior (también de Cuba), coquetean sin complejos. Los bailes modernos (twist, rock) permiten la cercanía de los cuerpos, tocarse, arrimarse, lo que sería imposible con las músicas tradicionales. Los clubes se llaman Los pájaros negros, Los picaflores desencadenados, Las Vegas (en la película que clausura la exposición, los viejos se encuentran, agachados, establecidos, pero igual de alegres), e incluso Aragon Club (del que sólo puedo imaginarme el origen). Se trata de fotos libres, improvisadas, repentinas, en las que los cuerpos se liberan.



Malick Sidibé, Noche de Navidad, 1963, Revelado gelatino argéntico, 100,5 x 100 cm, Colección Fundación Cartier por el arte contemporáneo, Paris, © Malick Sidibé



Hay que decir de paso que esta famosa y bella fotografía de un hermano enseñándole a su hermana a bailar se intitula « Noche de Navidad ». Fue tomada no un 24 de diciembre sino el 25 de febrero de 1963. Busquen el error. No sé quien la rebautizó así pero se nota enseguida la visión pos colonial que impone sus códigos : el 25 de febrero de 1963 no fue, como lo leerá a menudo, el último día antes del Ramadan, sino al contrario el primer día del siguiente mes, el 1er Shawwai 1382, más conocido como Aïd el Fitr. ¿ Interesante, no ?



Malick Sidibé, Una tarde en la calle, 1976, Revelado argéntico leptográfico, Papel : 50 x 60 cm, Edición ilimitada, Firmada y fechada, © Malick Sidibé, Cortesía galería MAGNIN-A, Paris, N° Inv. MS50.2 (no está en la exposición)


Si los cuerpos bailando son libres, ¿ qué decir entonces de los jóvenes que van a bañarse los fines de semana ? En traje de baño, ellos y ellas desvelan sus anatomías con orgullo y sensualidad, los amoríos entre chicos y chicas tienen más empuje lejos de la ciudad, de la familia, de los vecinos y (en la película, no en las paredes, esta foto no está en la exposición) distinguimos incluso algunos senos desnudos. Alegría de vivir hedonista y pagana, sensual y sin complejos.



Malick Sidibé, Mi sombrero y pantalón bota campana, 1974 Revelado gelatino argéntico, 60,5 x 50,5 cm, Courtesy CAAC – The Pigozzi Colección, Ginebra, © Malick Sidibé


Los retratos en el estudio son evidentemente más serios, más compuestos, y Sidibé es un maestro en el arte de hacer coincidir dibujos y motivos, de construir correspondencias entre las telas del fondo y los trajes. Vemos naturalmente a todo esa juventud yéyé pavoneándose en sus hermosos atuendos, posando provocadores o sencillamente afirmándose. 



Malick Sidbé, ST, 1973 Revelado gelatino argéntico, 50 x 60 cm, Cortesía sucesión Malick Sidibé, © Malick Sidibé


Pero, y es allí que pesa la tradición, vemos también personas comunes y corrientes en traje tradicional, más tímidos y recatados, igual de orgullosos y dignos pero en el contexto de su cultura, de su trabajo, de su lugar en una sociedad jerarquizada con reglas bien definidas. Esta señora en bazin con su hijo parece estar en las antípodas de la joven atrevida de arriba, aunque podrían ser hermanas, o quizás sea la misma persona unos años más tarde. De paso nos enteramos de que Sidibé fue polígamo, tuvo cuatro esposas, de las cuales, cuenta, solamente escogió a la tercera : otro arraigo en la tradición y la religión.



Malick Sidibé, Yokoro, 1970



Y esa es la otra faceta de Sidibé, su capacidad para enaltecer el arraigo cultural, a veces religioso o tradicional, como estos Yokoro, niños bufones del Ramadán (que, claro, para nosotros evoca Halloween...). La capacidad para mostrar las diferentes facetas de su sociedad y hacerlo con un lenguaje fotográfico de una gran modernidad, es sin lugar a dudas lo que hace el genio de Sidibé.



Malick Sidibé, No es mi culpa, 1974



Terminemos con el humor de Sidibé : i no es mi culpa ! (el revelado reciente, de 2010, en la exposición es mucho más oscuro).




Pae Joo, Rolleiflex, 2017, escultura de madera, encargo de la Fundación Cartier


Al final, de paso, esta escultura de Paa Joe como homenaje a Sidibé.


Fotos 2, 3, 5 & 6 cortesía de la Fundación Cartier. Foto 9 del autor.


jeudi 2 novembre 2017

Sumario de octubre de 2017

01 de noviembre de 2017, por Lunettes Rouges

9 reseñas este mes 

1   de octubre  : ¿ Doble Penn ?
10 de octubre  : Cincuenta sombras de azul (Marcio Vilela)
14 de octubre  : La revista Aspen
15 de octubre  : Un jardín interior, dibujado con tinta (Ana Hatherly)
16 de octubre  : ¿ Cuál es la realidad de las imágenes ? (Lu Nan)
21 de octubre  : Camille Henrot en el Palais de Tokyo
23 de octubre  : Negro sentimental y blanco de duelo : Joel Andrianomearisoa y la saudade
26 de octubre  : No toque a la mujer (burguesa) blanca (en la Monnaie)
31 de octubre  : Saltarse las fronteras religiosas

Saltarse las fronteras religiosas

31 de octubre de 2017, por Lunettes Rouges

(artículo original en francés, aquí)





Abd el-Kader llegando a socorrer a los cristianos (col. BNF)



Hoy en nuestro país, en donde el racismo se manifiesta sin vergüenza, y en donde los prejuicios contra las religiones (bueno, sobre todo una) han pasado del bar de la esquina a los foros del Monde, es difícil hacer una exposición sobre el tema de la coexistencia religiosa y de los lugares sagrados compartidos. Es en ello que han trabajado los dos comisarios de la exposición en el Museo de la Historia de la Inmigración (que fue objeto de hostilidades típicamente francesas y patrimoniales), que, además, son antropólogos más que historiadores, teólogos o mediólogos (hasta el 21 de enero). De un formato no muy diferente, la exposición fue mostrada en MUCEM, en el Bardo y también en Salónica.




Michelangelo Pistoletto, Lugar de recogimiento y oración pluriconfesional, en MUCEM




Es una exposición muy interesante, pero sus dos comisarios avanzan con pudores de gacela y con equilibrio de apotecario. La exposición empieza con la hermosa instalación de Michelangelo Pistoletto en torno a su metro cúbico de infinito (un cubo cuyas paredes interiores son espejos que se reflejan entre si pero cuyo aspecto exterior es tosco, frío y tedioso) : cinco ábsides con paredes de tela fina, tres de ellas con objetos de meditación religiosa (buda, menorá, ciborio), una con un libro (Corán) y la última vacía para los impíos como yo. Más allá de las creencias, veo la distancia entre puro espíritu y materialidades en las cuales se supone que se debe encarnar el espíritu (la imagen arriba es la de la instalación algo diferente del MUCEM).




Ian Knowles, Nuestra Señora que hace caer los muros, Bethléem, 2014, f. Manoël Pénicaud / Le Pictorium




Luego vamos a Jerusalén, la ciudad tres veces santa, y allí, se manifiesta la prudencia de los comisarios : « desacuerdos », « exacerbación », « competencia », « apropiación », todo está hecho para evitar una argumentación demasiado política que hablara de colonización, de ocupación, de depuración. La película muestra apenas un segundito una imagen fugitiva del muro. Es más difícil evitar la política en Hebrón, con la cripta de los Patriarcas dividida en dos y con el recuerdo de la masacre de Baruch Goldstein : no está compartido está dividido. 
Quedándose en « Tierra Santa », también se ve la gruta de Elias en Haifa, que transformaron en sinagoga en 1948 después de la Nabka, pero a donde los musulmanes siguen yendo a rezar, y Belén con su devoción a la Virgen : me enteré de que el nombre de María lo citan 34 veces en el Corán y solamente 19 en el Nuevo Testamento, y la veneración musulmana por María se manifiesta en particular en la gruta de la leche. Como las interseciones de María pueden evolucionar en función de las situaciones, aquí tenemos a Nuestra Señora que hace caer los muros (pintada por Ian Knomles, un encargo de las hermanas del Convento de Emanuel, pero, es extraño que no aparezca el nombre del pintor en la exposición, sólo el del comisario que tomó la foto..) : su necesidad es incuestionable, y su eficiencia dudosa, es una pena...





Abdallah Akar, Sura de Maria, 2004, detalle



A María la veneran en las dos orillas del Mediterráneo, de Oran a Nimes, de Argel (en donde se puede leer, en las paredes de Nuestra Señora de África « Ruega por nosotros y por los musulmanes ») a Marsella, un bello ejemplo es esta escultura del calígrafo franco tunecino Abdallah Akar quien reproduce con hoja de oro la Sura de María. 




Cruces esculpidas con la madera de barcos de migrantes de Lampedusa, 2017 f. Manoël Pénicaud / Le Pictorium



Se trata más de lugares sagrados, de peregrinación que de lugares de culto (los que a menudo son más comunitarios), lugares en los cuales el compartir y la hospitalidad hacia el Otro respeta la diferencia sin implicar necesariamente el diálogo. Entre los lugares más interesantes tenemos Lampedusa en donde durante siglos, un oratorio estuvo dedicado a la Virgen y a un santo musulmán; y el guardia del lugar, según el barco que llegara decoraba de tal o tal manera. Voltaire, Diderot, Rousseau elogiaron la plasticidad utópica de esta práctica. A menudo las islas son lugares con autonomía firmemente rebelde, de contactos entre marineros de culturas diferentes y algunas veces de heterogeneidad religiosa o étnica : la Ghriba en Djerba y su peregrinación fraternal, el monasterio en una de las islas de los Príncipes en la que muchísimos musulmanes van a rezar, y la sinagoga de la Canée, lo ilustran bien. Y la situación actual en Lampedusa que contra viento y marea es un lugar de encuentros entre culturas y religiones : esas cruces están talladas en la madera de los barcos en los que llegan los migrantes.




Última peregrinación de Louis Massignon a los Siete-Santos en Bretaña, con Mohamed Taki, 1962 f. Louis-Claude Duchesne



Luego pasamos a los hombres que fueron vínculos entre religiones : Abd-el-Kader, quien, estando preso en París, iba a rezar en la Madeleine puesto que no había mezquita, y que salvó unos cristianos de Damas durante unos disturbios (arriba), el cheik Bentounès, Louis Massignon, anticolonialista (aquí vemos su firma en una petición por la liberación de Bourguiba, Messali Hadj y otros al lado de Sartre y Camus) gran conocedor del Islam (organizó la peregrinación de los Siete durmientes, aquí al lado del futuro presidente de Comores), y el jesuita que desapareció en Siria, Paolo dall’Oglio. Es cierto que había que mantener cierto equilibrio pero es sorprendente ver, en lugar de Maïmonide (« el rabino musulmán ») o Hannah Arendt, a André Chouraqui, por cierto, gran traductor y también consejero de Ben Gurion y miembro del equipo de Teddy Kollek, alcalde de Jerusalén quien organizó la primera expulsión de los árabes de la ciudad (« a maximum of land with a minimum of Arabs ») : no exactamente un modelo de tolerancia con el Otro, me parece.




Kalliopi Lemos, Rledges



Terminamos con el proyecto berlinés de un lugar común para las tres religiones, House of One. Sin duda una utopía necesaria, el peligro es que se oculte el hecho político en beneficio del hecho religioso. Encontramos la ambigüedad de la exposición por interesante que sea. Delante de la entrada al museo, un barco, procedente de Ayvalik, frente a Lesbos, cubierto con placas de metal que contienen la identidad de algunos migrantes de Afganistán, Siria, Sudán, Palestina y Somalia, y cuyos nombres se descifran con congoja; se mezclan también manos de Fatma y ex-votos griegos del mismo formato. Es una obra conmovedora de Kalliopi Lemos, Pledges.


Fotos 4 y 7 del autor; fotos 1, 3, 5 & 6 cortesía del Museo de la Historia de la Inmigración.

samedi 28 octobre 2017

No toque a la mujer (burguesa) blanca (en la Monnaie)

26 de octubre de 2017, por Lunettes Rouges

(artículo original en francés, aquí)




Judy Chicago & Faith Wildind, The Cock Cunt Play, 1972, vidéo Woman House de Johanna Demetrakas, 1972


Organizar una exposición sobre la mujer y la casa con el amparo de Louise Bourgeois y de Niki de Saint-Phalle (en la Monnaie, hasta el 28 de enero) es una idea excelente (y por cierto, la sala consagrada a esas dos artistas es la que más significado tiene en toda la exposición). Además, bella sorpresa al principio, la exposición empieza con el video Woman House (en singular) sobre una manifestación que Miriam Schapiro y Judy Chicago organizaron de improviso en 1972 en una casa grande de Hollywood que sería destruida : la película, de Johanna Demetrakas (en venta aquí), muestra las diferentes facetas de ese acontecimiento fundador, exposición, presentaciones, y sobre todo discusiones. Y sobre todo, muestra que, hace 45 años, una de las armas del combate feminista era el humor (bastante ha cambiado desde entonces...).



Lydia Schouten, Kool, 1978/2016, video N&B sonoro, 17 min. 43 s. Sammlung Verbund Vienne


Es una exposición que se interesa por el espacio domestico y el lugar de la mujer en ese espacio, con una dialéctica entre privado y público, entre íntimo y político. Mezcla obras de gran calidad con otras de una gran banalidad : frente a la opresión doméstica, algunas artistas (y escritoras, Virginia Woolf está presente, claro) destacan la problemática para hacer con ella una obra de gran significado, mientras que otras, demasiadas, insisten de manera fútil con los mismos tópicos de base (pasar la aspiradora, lavar la vajilla) sin tomar la mínima distancia con una reivindicación totalmente justa, pero que, artísticamente, merecería algo mejor. La trivialidad de Birgit Jürgenssen (de quien esperaba obras mejores), de Karin Mack, de la inevitable Joana Vasconcelos, de Andrea Zittel, de Nazgol Ansarina (hubiéramos preferido a Shadi Ghadirian...) y de algunas otras, hace recaer la atención estimulada por la brasileña Letícia Parente (un video en el que una empleada doméstica negra plancha a su patrona blanca, volveré a esto), por Martha Rosler (que desplaza la intensión a un terreno más político y conceptual), por Lydia Schouten (cuyo cuerpo atrapado en una malla se mancha al chocar contra las rejas de su jaula).


Louise Bourgeois (1911-2010)., Femme Maison, 1994
Marbre blanc
12.7 x 31.8 x 7 cm
Collection Louise Bourgeois Trust
© The Easton Foundation/ADAGP, Photo : Christopher Burke


Además de las dos inspiradoras, Louise Bourgeois y su mujer-casa, y Niki de Saint Phalle y sus casas cuerpo en Toscana, admiramos también a Francesca Woodman que se funde en las paredes; los videos íntimos de Lili Dujourie, la sala comedor velada de Ana Vieira y las tres tiendas de Carla Accardi.


Helena Almeida, Estudo para dois espaços, 1977
Tirage gélatino argentique noir & blanc.
39,4 x 27 cm
Edition : 1/5,
The SAMMLUNG VERBUND Collection, Vienna


Nos extrañaron algunas pequeñas imprecisiones : Helena Almeida (a quien admiro profundamente) no hizo esa obra para protestar contra la dictadura : su padre Leopoldo fue el escultor oficial del Estado Novo, y tal como ella declaró, 
« había que vivir ». Sus fotografías expresan bien el encierro doméstico, y no, sino por una interpretación posterior, el encierro político. También faltaron : pero sin duda, algunas artistas tan competentes para el tema como Romina de Novellis o Ana Perez-Quiroga entran menos en el marco de una intensión feminista militante.


Niki de Saint Phalle, Nana maison II, 1966-1987
Polyester, bemalt, 375 x 400 x 300 cm
© NCAF – Donation Niki de Saint Phalle – Sprengel Museum Hannover, VG Bild-Kunst, Bonn 2017


También quiero hacer dos críticas esenciales. La primera es que todas los artistas presentes son mujeres : ¿No tienen los hombres nada que decir sobre la opresión de la mujer y los estereotipos relacionados con ellos?  ¿Debe acallarse su voz, censurarse, ocultarse sus obras? ¿Porqué haber eliminado las casas de Gregor Scheider (demasiado molesto)? o ¿de Erwin Wurm¿Porqué, para hacerle eco a Hon de Niki de Saint Phalle, no tanto haber mostrado sino por lo menos evocado la Womb House del Studio Van Lieshout¿Porqué descartar las presentaciones domésticas de Michel Journiac? Me parece que hay tres razones posibles : la militancia excluyente y obtusa, la presión por parte de un museo de Washington que coproduce la exposición y la recibirá en marzo (un museo que excluye a los hombres de sus exposiciones), o entonces ¿una bajeza de reciprocidad para vengarse de todas las exposiciones en las cuales, en efecto, no hubo mujeres? Les dejo escoger. Parece que un texto del catálogo menciona el tema y a algunos artistas masculinos, pero como no pude comprarlo (en ese momento los responsables de la tienda estaban ocupados en otra cosa), no puedo decirles más.



Leticia Parente, Tarefa I, 1982, vidéo couleur, sonore, 1 min 56 s, Sammlung Verbund Vienne


La otra crítica importante es que, en su casi totalidad, es una exposición de mujeres blancas sobre los problemas de las mujeres blancas burguesas; aparte de una fotografía de Zanele Muholi sobre la dificultad de ser lesbiana en Suráfrica, un tema alejado de la relación con la casa (¿solo pueden besarse en la cocina?), todas las artistas son occidentales. Aparte del excelente video de Letícia Parente, en ninguna parte se habla de racismo, colonialismo, opresión de las mujeres negras o de las minorías; ni siquiera de la lucha de clases, no están presentes las empleadas domésticas, una cantidad insignificante que no es digna de interés. Es verdad que el tema favorito de las artistas no son las fregonas, pero, buscando un poco se encuentran (por cierto todas son del hemisferio Sur) : Zanele Muholi, precisamente (su serie sobre la madre Bester), Mary Sibande, Livia Marin o Josefina Guilisasti. Y, si se hubieran atrevido a darle la palabra a los hombres, la Esclavitud doméstica de Raphael Dallaporta hubiera encajado bien aquí, incluso se hubiera podido invitar a una artista empleada doméstica... Pero no, quedémonos entre gente de buena compañía, entre burguesas blancas bien educadas, cuyo horizonte de « luchas »  parece ahora bastante limitado. Al excluir el enfoque masculino y la conciencia política, el horizonte de esta exposición es, también él, obtuso.


Louise Bourgeois (1911-2010). Spider. (Araignée), 1995
Bronze et acier
Paris, musée d’Art moderne
© Julien Vidal / Musée d’Art Moderne / Roger-Viollet
Droits d’auteur © ADAGP


Es una lástima, era una buena idea. Es posible que haya bastantes artículos poco críticos y que glorifiquen la iniciativa, sin atreverse a cuestionar sobre la exclusión de los hombres y el sesgo político, incluso acusándome de antifeminismo (como algunas por mi crítica sobre Camille Henrot...). Por cierto, yo era prácticamente el único hombre en la visita de prensa.
Título en homenaje a Marco Ferreri.


Fotos cortesía de La Monnaie, excepto las fotos 1, 2 & 6.