vendredi 26 juin 2015

Yto Barrada : juguetes, fósiles, cuentos, y el modernismo

15 de junio de 2015, por Lunettes Rouges

 (artículo original en francés, aquí)





Casa de Serralves




Esta casa fue el sueño de un hombre, rico industrial de buena familia, que, aunque haya empleado arquitectos y decoradores famosos (José Marques da Silva, Charles Siclis, Émile-Jacques Rulhmann, entre otros), fue él mismo el verdadero diseñador. La construcción duró veinte años, y Carlos Alberto Cabral segundo conde de Vizela que la había hecho para su esposa Blanche Daubin, no vivió en ella mucho tiempo : revendida y luego comprada por el estado, restaurada últimamente, fue el núcleo de la fundación Serralves en Oporto, que además dedica una exposición a ese tema en su biblioteca.





Casa de Serralves




Aunque el mobiliario fue dispersado hace tiempos, impresionan la radicalidad moderna de sus halls magníficos de colores suaves, los ventanales inmensos que se abren hacia un parque entre rigor a la Versalles y juegos de agua andaluces, la fría elegancia de las puertas, las balaustradas, los lavabos (numerosas fotos aquí y allí), en resumen, un himno al modernismo triunfador.





Casa de Serralves




El Museo (que además posee un espacio más "clásicamente" museístico) ha decidido presentar exposiciones que, de cualquier manera, puedan corresponder con el lugar, y su directora resolvió, para esta primera exposición, arriesgarse a exponer no a un ícono del modernismo sino a una artista contemporánea que lo interroga y lo revisita a través de un prisma político y, yo diría, pos colonial.





Yto Barrada, Reprendre Casa, Carrières Centrales, Casablanca, f. M. Lenot





Yto Barrada, cuya obra me interesa desde hace 10 años (entre otros) era para mi al principio alguien de la geografía, que hablaba de territorio y de habitantes, que vivía a la orilla de un estrecho, lugar de pasaje, de transito, de contrabando y de tráfico, que revelaba a los errabundos y las fracturas de un mundo dividido entre Norte y Sur : en su obra, a menudo conmovedora, yo veía las fronteras, los exilios, las esperanzas de hoy. ¿ Será porque hace poco se fue de Tánger para Nueva York (o simplemente porque me había perdido algunas de sus exposiciones personales recientes) ? pero en esta exposición (hasta el 20 de septiembre) me impresionó la nueva dimensión histórica que viene a superponerse a la geografía. Aquí la historia se invita, aquí las ideas y los artefactos circulan de una era a la otra, aquí las épocas se entrecruzan y los motivos son recuperados más tarde en otro lugar.





Yto Barrada, Salon Marocain, Serralves, vista de la exposición, f. Adriano Miranda, Público





La circulación de formas en el tiempo y el espacio se impone desde la entrada de la casa, en donde la mirada, cuando consigue desprenderse de las formas del 
Yto Barrada, Tap

edificio inundado de luz y de la belleza del jardín a través del inmenso ventanal, descubre en el suelo tres "cuadros" modernos, abstractos; tres alfombras con formas geométricas puras y de colores que evocan irresistiblemente a los constructivistas o a Abstracción-Creación, movimientos, con los que podemos imaginar que el segundo conde de Vizela estaba familiarizado. Son alfombras tejidas por tangerinas, con motivos inspirados de Sophie Taeuber-Arp : son las primeras señales de movilidad, de desplazamiento, el trayecto de Suiza al Rif, de Tánger a Oporto, de los años 30 a hoy, y toda la exposición lo subraya. Volverlos a ver desde la balaustrada del primer piso, transformados entonces en casi-cuadros, aumenta esta impresión. 




Desplazamiento también de unos juegos bereberes para niños


hechos con casi nada, una piedra, una ramita, un pedazo de tela, y que etnólogos más o menos coloniales / orientalistas recogieron (en el Aurés si se trata de la trágica Thérèse Rivière, ayudada entonces por Germaine Tillion, y también por otros en Marruecos ) y que, después de haber dormido cierto tiempo en los sótanos del museo del Hombre, vuelven a aparecer en el Quai Branly (aquí bajo la apariencia de "feminismo") : Yto Barrada los fotografió cuidadosamente con fondo neutro, azul o amarillo, frontalmente, brutalmente, dándoles así una dimensión estética que hace que rebasen ampliamente su peso histórico. 
En sus fotografías, algunas piedritas con forma de dromedario,


Yto Barrada, Jouets Nord-africains

algunas palmas trenzadas tienen la belleza de esculturas animales mínimas, más allá de su empleo inicial, de su época y de su lugar de origen. Y, ante las muñequitas bereberes, no podemos dejar de pensar en Paul Klee (imágenes que aquí quedaron).








Yto Barrada, Plumbers' Assemblages, Tangiers, ph. M. Lenot




Movilidad estética, extrañas esculturas modernistas que la artista colecciona, y cuyas frías fotografías, casi a la Becher, se alinean en una pared del primer 
piso : en realidad no son sino objetos inútiles pero tan prestigiosos como los que confeccionan con sus desechos algunos fontaneros ambulantes, que ofrecen sus servicios en la famosa plaza del Gran Socco en Tánger. Lo hacen con el ánimo de mostrar sus habilidades cuando están desocupados. Puede que no sean sino un detalle, una simple coincidencia visual a través de las edades y las tierras, montaje que encuentra acordes que recuerdan, por ejemplo, a Julio Gonzalez.






Yto Barrada, Reprendre Casa, Carrières Centrales, Casablanca




Y cuando Yto Barrada revisita un territorio, aquí el barrio Carrières Centrales de Casablanca, es para mostrar cómo esta arquitectura (de Michel Écochard y del grupo GAMMA) que entonces quería inspirarse de lo vernáculo, de lo cotidiano, de lo humano (con gran perjuicio de los arquitectos entonces más alejados de esos campos), y que sin embargo era fría, moderna, refinada, y que podía verse como colonial, ha sido recuperada por los habitantes, entre construcciones sin autorización, antenas satélite, ventanas nuevas, cuerdas para la ropa, jardincitos; como forma pragmática de revuelta ciudadana, de digestión del modernismo, y también tensión entre decrepitud (de lo moderno) y exuberancia (de lo tropical).





Yto Barrada, Lying Stones, 2015, ph. M. Lenot




En fin, y es sin duda, desde este punto de vista la principal atracción de la exposición, un armario con vidrios de la sala comedor de la casa (en la cual los espejos crean falsas escapatorias visuales, a menudo turbadoras) fue transformado en vitrina museística para acoger dos fósiles inverosímiles : el paleontólogo sabe de entrada que esos insectos, escorpión y trilobites nunca cohabitaron, pero incluso el inculto se cuestionará ante la naturaleza algo kitsch, demasiado delicada, demasiado perfecta de esos bonitos fósiles, antes de descubrir los moldes que están al lado.

Yto Barrada, Faux Départ, 2015, captura de pantalla
La obra con la cual Yto Barrada ganó el Premio Abraaj (recuerdos...), y de la que veremos la totalidad en su galería londinense, es también una obra sobre la historia y su reapropiación : además de las "piedras mentirosas", la obra consiste en una película sobre la fabricación en Marruecos de fósiles falsos para el mercado. Es una película de "making of" y de actividades manuales, en la que se muestran las herramientas como para una revista de detalle, en la que las prácticas y usos de los falsificadores se describen debidamente y se catalogan : la combinación de productos químicos, del conocimiento artesanal y del talento del copista permiten producir tanto ammonites como dinosaurios. Aquí, utilizan un verdadero escorpión (muerto) que se pone en molde para producir un fósil, produciendo una sorprendente confrontación temporal; una persona manipula una piedra en una especie de incubadora confinada y pasa las manos con guantes por ventanillas, como con una preocupación irrisoria por el cero defectos. Las falsificaciones se ven alineadas en estanterías. Al reproducir el lejano pasado los artesanos falsificadores se introducen en una economía de la que se burlan. Al mostrar la película y sus artefactos, Barrada se introduce en una problemática mucho más amplia, la de lo auténtico, de lo museístico, de lo estético, de lo moderno. Es así que toda esta exposición es un cuestionamiento sobre el modernismo.



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vendredi 19 juin 2015

Cuerpos que resisten. Resistencia de los cuerpos.

10 de junio de 2015, por Lunettes Rouges

(original en francés, aquí)  




Valérie Jouve, Sin título (Los personajes con  Andrea Keen), 1994-1995, 100x130cm, coll. MAMVP




Hace ya tiempo que me intereso por la obra de Valérie Jouve, entonces al visitar su exposición retrospectiva en el Jeu de Paume (hasta el 27 de setiembre), titulada de manera bastante apropiada, "Cuerpos en resistencia", me hallo esencialmente en terreno conocido. Veo de nuevo lo que hace tres años había llamado yo sus "piedrecitas", testimonios de su capacidad única para hacer dialogar personas y paisajes, e integrarlos con el fin de producir la atmósfera de un lugar al hacer descubrir lo invisible, lo ignorado; y deja una marca de esperanza y de cambio a partir de abajo, del pueblo, de las personas y de las situaciones más ordinarias.




Valérie Jouve, Sin título (Los Paisajes), 2009, 170x230cm





Veo también lugares que me son familiares, la gris región de Sant-Etienne, la dureza de Marsella, la trágica luz de Palestina (pero sin repetir su experiencia "colectiva" que mostraron en el MAV/VAL el año pasado); no se identifica ningún
lugar pero se puede reconocer el color dorado de las piedras de Jerusalem, la negrura de un pueblo minero o la masa imponente de un edificio de oficinas. Veo personajes que creo reconocer puesto que a lo largo de los años se me han vuelto familiares : gente con prisa o paseantes, gritones y soñadores, elegantes y sencillos, gente de aquí y de otras partes, todos en sus universos urbanos, sus territorios, sus hábitats de piedra y concreto, de hojalata y tela. Sigue habiendo distancia, perspectiva, ausencia. Y también una tensión constante y vital.





Valérie Jouve, Travesía, 2012, película 16mm, 18 min., detalle



Un diaporama muestra seis ciudades palestinas prácticamente desiertas y sin embargo todas impregnadas de presencia humana intersticial que se aferra y resiste. Una película cuenta el periplo de una jovencita y un marionetista, descubrimiento de un país a través del humor y la ternura.




Valérie Jouve, Sin título con Tania Carl, 2014-2015, 100x130cm




Y luego, después de los paisajes áridos, de las luces vivas y las sombras secas, su trabajo más reciente, Blues. Aquí también hay un encuentro, un personaje, una historia única. Pero lo que primero impresiona en las dos últimas salas es el cambio de tono : colores vivos, niebla, agua en lugar de desierto. Los sonidos también son diferentes, y sobretodo esa leve humedad, su suavidad, su sensualidad, que impresionan porque todo ello vibra de una manera diferente que en sus obras anteriores. Guatemala, el neocolonialismo, la cultura popular, una forma de nostalgia triste.





Khvay Samnang, Rubber Man, 2015, video HD, detalle



La obra que presentan en el sótano, El Hombre caucho del camboyano Khvay Samnang, que va desnudo al bosque y se echa en el cuerpo baldes de savia de árbol de caucho, corresponde bastante bien con esta poesía de la 
resistencia : en los bosques de arboles de caucho sembrados por los colonos, 
¿ en dónde se refugiarán los espíritus del bosque ? También él es un cuerpo en resistencia, un cuerpo que resiste.

Todas las fotos cortesía del Jeu de Paume; Valérie Jouve (c) ADAGP2015. Las fotos de Valérie Jouve saldrán del blog al final de la exposición.


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mardi 16 juin 2015

Perro rabioso

09 de junio de 2015, por Lunettes Rouges

(original en francés, aquí) 




Germaine Krull, Autorretrato en Icarette, hacia 1925



La vida de una heroína romántica, entre revolución bávara, cárcel de la Lubianka, amantes de todo tipo, matrimonio de conveniencia con Joris Ivens, hazañas con las FFL, conversión al budismo y dirección en un hotel de lujo en Bangkok. Y además de esa vida de mujer libre y aventurera, una obra fotográfica caprichosa, sin escuela, sin demasiadas reglas, pero que la convierte en pionera de la edición y del reportaje: Germaine Krull es la novena o décima mujer fotógrafa histórica que el Jeu de Paume ha honorado en los últimos diez años concediéndoles un lugar que la historiografía fotográfica parecía haber descuidado (hasta el 27 de septiembre). En realidad temo que cuando se agote esta serie femenina, nos volvamos a aburrir con las repeticiones habituales sobre Lartigue, Depardon y Cartier-Bresson...




Germaine Krull, Nu féminin, 1928


¿ Qué es lo que fotografía Germaine Krull ? Desnudos y hierros para empezar, luego, carros y gente sencilla, vagabundos y "gitanos". La exposición cuyo comisario es Michel Frizot, se concentra sobre sus años parisinos más intensos. Si su primera selección trata del desnudo femenino, lesbianas o castas, podemos detectar sobretodo su capacidad para captar las poses en el acto, sensualidades, abandonos, que solamente una mujer libre como ella podía percibir.




Germaine Krull, Pont roulant, Rotterdam, serie Metal hacia 1926


¿ Qué decir entonces de sus hierros, de sus metales, de sus fotografías de puentes, de grúas, de fábricas, de estructuras, que la anclan en un modernismo geométrico, industrial, de una poesía metálica e inhumana ? Unicamente que ante un andamio como ante un cuerpo desnudo, sabe tomar las medidas adecuadas llenar el marco y captar una forma de esencia intangible.




Germaine Krull, André Malraux, 1930


Otro de los temas que la fascinan son las manos, las colecciona, manos de todo tipo, de poetas y de albañiles, de pensadores y de mujeres mundanas, manos que para ella reflejan lo esencial de una personalidad. Vemos a André Malraux de quien fue cercana, tiene unos ojos tan intensos que el horrible suéter de cuadros desaparece en el decorado, sin olvidar la mano que esconde la boca, y el cigarrillo borrando la palabra (pero sin embargo...).




Simenon et Germaine Krull, La Loca de Itteville, 1931, Ed. Jacques Haumont


Pionera de la edición, fue co-autora con Simenon de la primera novela ilustrada, 104 fotos de ella por 128 páginas de él (y un total fracaso comercial). La exposición presenta en abundancia su producción sobre papel, libros y revistas. Falta un libro, escrito pero nunca publicado, el relato autobiográfico de sus primeros años, titulado, "Chien fou", que podríamos traducir como Perro loco, o mejor, Perro rabioso.

Toutes photos (c) Estate Germaine Krull, Museum Folkwang, Essen et courtoisie du Jeu de Paume, excepté le livre. Photos 1 & 2 (c) Centre Pompidou (ancienne collection Christian Bouqueret), Dist. RMN

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jeudi 11 juin 2015

Siempre preferí Siena a Florencia

08 de junio de 2015, por Lunettes Rouges


(original en francés, aquí)





Sano di Pietro, La Anunciación a los pastores, 1450, tempera sobre madera, 54.2x68.8cm





Siempre preferí Siena a Florencia, Siena que es la primera que emerge de la Edad Media, que se libera de duques y papas para inventar la democracia comunal, y que al hacerlo, inventa también el Renacimiento; Siena que, vencida por la peste luego con las armas, se doblegará y será sometida, pero antes habrá vivido dos siglos de gloria sin igual. Es este periodo que la excelente exposición del Museo de Bellas Artes de Rouen ilustra (hasta el 17 de agosto, después Bozar en Bruselas), al mostrarnos perfectamente el recorrido entre la solemnidad estática bizantina y la perspectiva, al principio imperfecta y evasiva (ver por ejemplo las incoherencias arquitecturales del nacimiento de la Virgen de Cennino Cennini), y luego cada vez mejor controlada. Los personajes estáticos se vuelven humanos, muestran sus emociones, a menudo su dulzura, y poco a poco se va desarrollando la narración, primero en las predelas, luego en el espacio mismo de la tabla pintada. Naturalmente, el viaje es indispensable, para ver las obras maestras intransportables, el mosaico de la catedral y la Virgen en majestad (Maesta) de Duccio, el primero de los seneses. 





Ambrogio Lorenzetti, El buen y el mal gobierno, 1338-1340, detalle



Una bonita sorpresa en Rouen es la reproducción del fresco del buen y del mal gobierno, pintado por Ambrogio Lorenzetti para la sala del palacio comunal en donde se reunían los nueve magistrados de la ciudad; es una reproducción algo reducida : por primera vez desde Aristóteles, allí se afirma una moral esencialmente racional y laica. Se ven también en las nubes una pequeña cabeza de Cristo y las tres virtudes cristianas (Fé, Esperanza y Caridad) flotando a su alrededor, pero las cualidades aquí triunfantes son más cívicas y civiles que religiosas : Justicia, Templanza, Magnanimidad, Firmeza, Prudencia, Paz, Concordia, Sabiduría. Y el anciano barbudo que domina en el centro no es el Dios Padre sino la alegoría del Buen Gobierno. Para el Consejo de los Nueve que gobierna entonces Siena el mensaje es claro : es sobre valores civiles y laicos que el equilibrio de la ciudad se debe fundamentar y ya no solamente sobre los valores religiosos y eclesiásticos. Los medallones no celebran La teología sino las ciencias nuevas, geometría, astrología, gramática, filosofía, dialéctica.





Ambrogio Lorenzetti, El buen y el mal gobierno, 1338-1340, detalle



Si, del lado del mal gobierno, todo no es sino violencia y desastre, en frente, en la ciudad floreciente rodeada de una campiña próspera, bailan alegremente diez personajes andróginos con trajes de motivos sorprendentes, una de las primeras representaciones del regocijo popular e impío desde la Antigüedad.




Pietro Lorenzetti, Crucifixión, hacia 1322, tempera sobre tabla, 81.5x42.5cm


Sin pretender hacer aquí un texto sabio, me gustó la ingenuidad de la representación de los pastores de la Anunciación de Sano di Pietro (arriba) acurrucados cerca de la llama ante un rebaño de ovejas en un paisaje toscano, tanto como la fuerza mágica del traje rojo del cual emerge a penas el rostro de Magdalena al pie de la cruz en el cuadro de Pietro Lorenzetti, rebosante de una carga dramática y sensual, mientras que Luca di Tommé la representa, también toda escarlata y apasionada, por el suelo, besando ya sus pies durante la comida en casa del fariseo Simón.





Gano di Fazio, Escenas de la vida del Bienaventurado Joaquín PiccolomIni, hacia 1310, mármol, 45x170cm, detalle



Como aquí la narración es clave, una de las más curiosas escenas narrativas se halla en un bajo relieve de mármol de Gano di Fazio que ilustra la vida del bienaventurado Goiacchino Piccolomini, monje epiléptico, durante tres de sus crisis del mal sagrado. En la escena central, su mal lo tuerce y lo hace caer, pero uno de los hermanos lo retiene con un gesto tan elegante como una coreografía, la mesa se vuelca, pero, milagro, las bandejas, platos, jarras y vasos no se caen sino que se quedan sobre el mantel que se volvió vertical. Por tanto ese pre Spoerri no es suficiente para canonizar al buen monje que se quedó bienaventurado.




Francesco di Giorgio Martini, Susana y los ancianos, hacia 1460, tempera y oro sobre tabla, 29.5x39.8cm




Francesco di Giorgio Martini, en cambio, no duda en ponerle aureola a la joven y delicada Susana y por ende canonizarla antes de tiempo, desnuda en su baño, a quien los ancianos lujuriosos observan desde detrás de un arbusto : ya se trata de un pretexto virtuoso para representar la desnudez (también tenemos a Magdalena -de nuevo- por Giovanni di Paolo). En todo caso, los dos ancianos concupiscentes se ven intactos mientras que muchos diablos y malos tienen el rostro golpeado, signo de la devoción de los fieles a lo largo de los siglos.






François Rouan, Jardin / Mármol, 1976-1977, pintura al huevo, óleo y glacis sobre lienzos trenzados


La última sala de la exposición reserva una bella sorpresa : François Rouan obtuvo la autorización para pasar varios meses en un andamio ante el fresco del buen gobierno del que hizo un alzado. Aquí muestra (igual que en Hautefort hasta el 11 de noviembre; bonito libro) cuadros "trenzados" inspirados por la antigua estancia (aquí un detalle de la escena de danza que vimos más arriba) ante los cuales el ojo se pierde, duda e imagina. De repente Siena se vuelve presente.




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